Todos tenemos muchas tareas que no nos gusta hacer, en el trabajo y en nuestro día a día.
Y ante ello, no hay mejor remedio que quitártelo del medio. Haz lo que hay que hacer ¡cuando lo hay que hacer! Te guste o no.
Gran parte de las actividades que no nos gusta hacer en el trabajo tienen la suerte o la desgracia de ser repetitivas y, por nuestra responsabilidad, nos toca hacer, sí o sí, en forma y plazo.
Hay muchas herramientas de planificación y ejecución, pero la cuestión es hacerlo.
Por lo tanto, para mí, la alternativa más potente que tenemos es la rutina planificada. El hábito generado. Por ello, todos tenemos labores que sí o sí hacemos cada mes, cada día, cada lunes, etc.
Por mi parte, inicio cada jornada revisando los indicadores de producción del día anterior, qué se ha hecho y para qué pedidos.
También tengo establecidas rutinas semanales, por ejemplo, los lunes revisión del cierre de la semana anterior, cómo va el mes, previsiones, carteras de pedidos y pedidos de compra relevantes, ofertas presentadas y ofertas a seguir en la semana. Los martes son el día para ver cargas de trabajo del taller, qué tenemos para hacer y qué ocupación del equipo de producción supone, así como la otra cara de la moneda, la disponibilidad para el futuro, previsiones de ventas de mes y año, análisis de flujos de caja y pagos y cobros previstos y pendientes. Y así también el resto de los días de la semana.
A nivel mensual, a principios de mes, informe mensual de cierre con datos y análisis para presentar a los administradores. Y ya en la fase final, previsiones y empujones finales para optimizar los resultados. También reviso con el equipo los resultados y vemos qué acciones y rumbo seguir.
Trimestralmente, además de las obligaciones fiscales y laborales, hago una reunión con todos, en los que asépticamente les aporto datos de cierre de trimestre, previsiones con la realidad y pautas de actuación para el siguiente periodo.
En mi casa también tengo rutinas. Los sábados pongo la lavadora de ropa general. Los domingos, la de toallas y sábanas así como planchar y recoger la del día anterior (algo que detesto y hago).
Y si hablamos de #ACTitud para con todo ello, ya lo sabes, hazlo con tu mejor cariz, sintiéndote bien, reconociéndote el esfuerzo y la disciplina. También, en la medida de lo posible, ¡disfrútalo!
Ahora dime, ¿tienes tus rutinas? ¿Te resultan útiles? ¿Disfrutas haciendo lo que tienes que hacer y te sientes satisfecho contigo mismo? Espero que sí y que compartas alguna de ellas. Te leo.

