Cuando una persona es importante para ti, ¿qué haces? ¿Cómo lo haces?
Empecemos por lo primero y más importante: le dedicas tiempo de calidad.
Piensas en esa persona cuando te despiertas, cuando te acuestas y en muchos otros momentos en tu día.
Le valoras. Le tienes ponderado en un nivel alto por su propia forma de ser y actuar.
Vas más allá: le admiras. Además, te sientes orgulloso de tenerle cerca y de lo que te aporta . Sabes que te ayuda a desarrollarte.
Le sientes. Porque también la vida va de sentir.
Te acercas todo lo que puedes. Quieres, sí o sí, estar más cerca y pasar más tiempo juntos.
No le engañas ni le cuentas películas de vaqueros. No tiene sentido. Si no, directamente no sería tu opción y no estarías perdiendo tu tiempo con él.
Te comunicas con transparencia, con naturalidad, de tú a tú, sin rodeos, sin lenguajes rocambolescos ni mensajes dispersos.
Eres franco y sincero. Sin tapujos. Las cosas se dicen como son. Porque hay ese clima único de absoluta confianza.
Te sale tu mejor sonrisa, de forma natural, esa de la que hablamos en otro artículo. (Sentirte sonriente).
Con él, tienes #ACTitud, eres proactivo y haces que pasen cositas buenas.
También le exiges. En la medida justa. Porque tampoco es bueno no exigir a los tuyos, les haríamos un flaco favor.
Eres capaz de hacerle críticas constructivas.
Siempre estás ahí y le ayudas a crecer, a desarrollarse, a ser mejor en sus propósitos.
Y lo más importante: le quieres. Porque todo lo descrito surge desde el amor.
Te ha gustado la reflexión, ¿me dejo algo? Dímelo, que me hará muy feliz.
Aunque…, ¡ya te la he colado!
Porque no estamos hablando de terceros. Hoy, el objetivo de este artículo ¡eres tú!
Ya lo sabes, tú eres lo más bonito, así que, ya mismo, cambia el foco, cambia el tono del texto anterior y pon el foco en ti.
Ahora, coge el espejo, cambia el enfoque y relee lo anterior. ¿Haces eso por ti?

