Vamos cumpliendo años y vamos perdiendo visión de cerca.
¿Será un síntoma de algo?
Igual es que nos ha llegado el momento de delegar en el día a día, en lo cercano y de empezar a enfocarnos más en el medio y en el largo plazo.
Tengamos la estructura y los procesos adecuados al hoy. A hacer lo que hay que hacer.
En paralelo, pongamos el foco en el crecimiento, en la evolución y en la mejora continua. Seamos estratégicos, ¿dónde voy a estar en cinco años? Y, ¿más adelante?
Con ello, reorganicemos, planifiquemos, busquemos indicadores de seguimiento y marquemos puntos intermedios de control. A eso, amigos directivos, es a lo que nos debemos dedicar.
Si seguimos únicamente mirando justo lo que tenemos delante, el futuro, que se acerca rápido, puede comernos.
Y sí, ya sé que también hay «bifocales» y que, en demasiadas ocasiones, nos toca mirar aquí y allá y cambiar rumbos y focos. Es otra de nuestras facetas.
Mientras lees esto, ¿qué gafas llevas puestas?

