La sombra del directivo. ¡Directivo a dirigir! (34)

La veas o no, siempre la llevas pegada.

Es tu sombra, sí. Lo mismo pasa con tus intangibles.

Enseguida nos damos cuenta de nuestro valor tangible como profesionales: conocimientos técnicos, años de experiencia, capacidad en los procesos, cifras, KPIs, ventas, gestión de recursos e inversiones, resultados… Eso podemos decir que abunda y muchas personas los tienen.

Luego está tu sombra. Tus intangibles: integridad, coherencia, estabilidad emocional y social, liderazgo, talento, capacidad de escucha, tu propia #ACTitud…

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La sequía. ¡Directivo a dirigir! (33)

En los negocios, como en la naturaleza, también hay periodos de sequía.

Pasamos por picos y valles. Es inevitable. Tarde o temprano, ya sea por el mercado, la estacionalidad o una crisis, los pedidos bajan, la producción cae y el miedo aparece.

Ahí es donde se demuestra la buena gestión. Continuar leyendo «La sequía. ¡Directivo a dirigir! (33)»

Cuidar el detalle

Ayer vino a descargar el camión de la foto. Llamaba la atención. Su toldo, rotulado y limpio, daba una gran imagen de interés y cuidado de su negocio.

Las apariencias importan. Cómo vas y qué imagen proyectas son parte de tu impronta.

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#ACTitud también es hacer lo que no te gusta. Rutinas del directivo. ¡Directivo a dirigir! (32)

Todos tenemos muchas tareas que no nos gusta hacer, en el trabajo y en nuestro día a día.

Y ante ello, no hay mejor remedio que quitártelo del medio. Haz lo que hay que hacer ¡cuando lo hay que hacer! Te guste o no.

Gran parte de las actividades que no nos gusta hacer en el trabajo tienen la suerte o la desgracia de ser repetitivas y, por nuestra responsabilidad, nos toca hacer, sí o sí, en forma y plazo. Continuar leyendo «#ACTitud también es hacer lo que no te gusta. Rutinas del directivo. ¡Directivo a dirigir! (32)»

Siéntate y espera. ¡Directivo a dirigir! (31)

Porque a veces hay que sentarse y esperar.

No siempre es el momento para lo que tú quieres. Te metes a bucear y, como me pasó el día de la foto, ni veía mis propias aletas bajo el agua.

En la empresa, también pasa. Queremos algo, tenemos ilusión y nos lanzamos al agua. Pero hay nebulosas que no están en nuestras manos y, amigo, no es el momento para lo que pretendes.

Presupongo que, previamente, has analizado, planificado y definido lo que quieres. No contemplo la inacción por no haber hecho los preparativos previos.

Aun así, no todo es como queremos. Con todo ya planificado y organizado, y con los recursos dispuestos, acometemos proyectos que, si no hay claridad, es mejor abortar cuanto antes. No consumir más recursos, no invertir más tiempo ni dinero. Mejor sentarse a esperar su momento; ya está analizado. Y, a lo mejor, retomarlo si surge la oportunidad ya en su momento oportuno. Continuar leyendo «Siéntate y espera. ¡Directivo a dirigir! (31)»