La sequía. ¡Directivo a dirigir! (33)

En los negocios, como en la naturaleza, también hay periodos de sequía.

Pasamos por picos y valles. Es inevitable. Tarde o temprano, ya sea por el mercado, la estacionalidad o una crisis, los pedidos bajan, la producción cae y el miedo aparece.

Ahí es donde se demuestra la buena gestión.

El domingo, el embalse de Yesa (en la foto) se encontraba al 19,7% de su capacidad. Cuando vemos esos datos nos preguntamos: ¿Es suficiente? ¿Para cuánto tiempo? ¿Cuánto tardará en que haya que tomar medidas excepcionales?

Un líder tiene que construir sus propios embalses antes de que deje de llover. Tu cartera de pedidos, tu previsión financiera y tu diversificación de clientes son tus reservas. Debes prever los picos, pero sobre todo, anticipar los valles para tener margen de maniobra.

Cuando llega la sequía de trabajo, tu papel como directivo es doble. Primero, mantén la calma y juega las cartas que ya preparaste. Negociar, flexibilizar y no perder el rumbo. Segundo, gestionar la incertidumbre de tu gente. El equipo huele la bajada de carga y se asusta. Es el momento de comunicar con transparencia y aprovechar ese «valle» para afilar el hacha: mejorar procesos, formar, mantener equipos. Lo que no puedes hacer cuando vas a tope.

En tu caso, ¿conoces permanentemente tu carga de trabajo real y tu capacidad de producción? ¿Qué cartera de pedidos tienes? ¿Qué previsiones de caja suponen? ¿Qué cargas de trabajo darán?

En el corto y en el medio plazo, ¿qué fechas de entrega y facturación prevés? ¿Son realistas? ¿Has actualizado y cotejado con clientes y proveedores fechas? ¿Tienes que tomar alguna acción inmediata?

Importante también: ¿Conoce el equipo esta realidad? ¿Remáis juntos en la misma dirección?

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