En mi empresa, ¿qué es lo que creo que hago? ¿qué hago realmente?

Hoy voy a ser duro y este artículo ha salido más largo de lo que esperaba, pero lo he intentado estructurar para facilitar su lectura y comprensión. Quiero reflexionar sobre qué es lo que pensamos que hacemos en nuestra empresa y lo que realmente hacemos.

SITUACIÓN DE PARTIDA.

Partamos de esta situación convulsa en el entorno profesional que tenemos, en tiempos de mejora, según te indica la prensa económica. Te dicen, y te dices, que tienes que seguir haciendo las cosas como siempre y esperando que los buenos resultados que antes tenías vuelvan, porque la coyuntura está cambiando, todo mejora y tú quieres mejorar los resultados de tu empresa.

En todos estos años, tú, que eres una persona inquieta, sabes y estás al tanto de lo que se ha hablado sobre emprendimiento, autoemprendimiento, marca personal, knowmads, inteligencia emocional, PNL, inteligencia artificial, gestión de personas, liderazgo, industria 4.0, automatización, robótica, colaborativos, algoritmos y un montón de historietas muy guays más, que son las que quieres ver implantadas en tu organización.

Es chuli-piruli, te lo crees, piensas que es así, que eso existe, va a llegar, está cerca, eres un convencido de ello. Todos los cracks de tu empresa, los gerifaltes, los gestores, lo sabéis. Por ello, asistís a jornadas de ese pelo, porque es verdad, ya casi está ahí, va a ser cómo evolucione el mercado, la competencia, las buenas empresas, tu propio trabajo, tu equipo, tu forma de hacer las cosas y, por supuesto, así se van a mover las áreas de gestión y operacionales de tu negocio. ¡Jo! ¡Que guay!

LA REALIDAD.

¡Coño! Pues no. Eso es lo que dices, eso es lo que tú te crees, pero tu #ACTitud demuestra lo contrario.

Veámoslo un poco en tres aspectos cotidianos de tu empresa.

Tu equipo.

Dices que eres la bomba, que has mejorado mucho, pero, realmente, estás gestionando y tratando a esas personas que trabajan contigo -¡y que en el fondo hasta las quieres, leñe!- como siempre, como llevas años haciendo. Eres un jefe y punto, sigues mandando y exigiendo como siempre, tu política de recursos humanos es la misma, el presentismo y el peloteo siguen siendo válidos.

Es tiempo de ser líder, de rodearte de gente mejor que tú, de motivar a tu equipo, de aprovechar a conocer algo más de tus colaboradores, de generar emociones con ellos, de valorarles, de marcar un plan de carrera con un buen desarrollo, de conocer mejor sus necesidades y buscar que, gracias a todo ello, tengan una vida más plena.

Tus clientes.

Con la boca grande, sabes que son la base de tu negocio, los que hacen que las cuentas salgan y los que dan valor. Pero, si te paras a pensar, los sigues tratando del mismo modo, vamos como también lo hace tu competencia, ambos os replicáis en vuestro modelo, porque así es como os compran histórica y probablemente, seguiréis la misma línea de actuación. Son los clientes de siempre y ya os conocéis mutuamente.

Menos mal que para buscar nueva clientela, piensas que ahora estás actuando de otro modo, sí, crees que haces cosas nuevas porque ha cambiado el paradigma (por eso comentamos que dicen los medios especializados). Por eso, antes, con las vacas flacas, te lo currabas como podías, con los recursos que tenías y como a veces salía bien, pues ahora te dices que estás haciendo algo distinto.

De nuevo, no. Porque en realidad, sabes que actúas igual, pero con la diferencia de que encima -por lo de que son mejores tiempos-, te permites el lujo de ir más relajado. No has innovado con ellos, no te has adelantado a sus necesidades ni les has resuelto sus nuevos problemas, sigues dando por hecho que su estabilidad es su continuidad. Y por supuesto, estás haciendo lo mismo que tu competencia.

Con los tiempos que corren, medita, ¿no será mejor ser innovador, hacer cosas nuevas y aportar valor diferencial a tus clientes? ¿No es buen momento para aprovechar la buena ola y surfear juntos con el cliente, fortaleciendo alianzas?

Tus proveedores.

Tres cuartos de lo mismo, ¿verdad? Pero aquí tú tienes el bastión de mando y puedes achucharlos a base de bien para que tu excel proporcione los precios de compra más bajos.

Ya está muy manido el “eres tan malo como el peor de tus proveedores”, es cierto, es la cadena de valor cliente – tú – proveedor. ¿No son entonces tiempos también de desarrollarse con ellos? ¿Por qué no innovas con ellos? ¿Cómo es que, a estas alturas, no les estás transmitiendo lo que realmente necesita tu cliente? ¿Por qué tu único criterio de compra es la subasta?

Tu gestión, tus procesos y tus operaciones.

¡Ay!, ¡ahí sí que has mejorado!

Pues tampoco -¡puñetas!- porque lo único que has hecho últimamente ha sido ampliar tus instalaciones, aumentar tus centros de trabajo, tener alguna máquina o equipo más, renovar la flota de empresa o cambiar unas etiquetadoras. Igual también has invertido en un ERP nuevo, un buen software y hardware para la industria 4.0…

Ya ves, de nuevo, sigues igual. Lo único que has hecho es adaptarte a los nuevos tiempos, nuevas tecnologías, nuevas herramientas o reponer lo que tenías para ampliar tu capacidad productiva, muchas veces, claro está, aprovechando subvenciones y ayudas. Amigo, sólo te has puesto al día, copiando a la competencia o haciendo caso a tus proveedores o comerciales que te han dicho que comprar primero o que es lo está comprando tu competencia.

Si realmente te crees que hay nuevos modelos, empieza a ser puntero, a innovar y a posicionar tus procesos y operaciones en la punta de la lanza. Será tu diferenciación y la forma de ser el mejor en el futuro.

En la gestión, ya sabes lo que te queda, eres un crack a la vieja usanza y también puedes serlo en la nueva etapa que se avecina, pero sé el primero, no esperes a que todas estas cuestiones hagan retroceder tu negocio.

Perdóname hoy mi lenguaje, más coloquial y sarcástico, pero sé que tú eres el motor de ese cambio y he querido llegarte, provocarte y ponerte en situación de sacar tu mejor yo para liderar realmente ese cambio en tu organización.

Eres bueno, muy bueno y capaz de hacer las cosas diferentes, mejores, más divertidas y con mejores resultados. Hay que trabajarlo y cuesta. Céntrate, sé tú mismo y haz lo que mejor sabes desde tu preparación, tus experiencias, tu sencillez y con toda tu naturalidad, que surja de ti, de lo que tú eres. ¡Quiero verte ahí con toda tu #ACTitud!

Seguimos contando con las magníficas fotos de Andrés de La Ossa . Esta vez más disruptiva, con el contraste de algo de siempre,  un portal de acceso en zona amurallada y nuevos edificios al fondo. ¿Seguimos con lo de siempre?

6 respuesta a “En mi empresa, ¿qué es lo que creo que hago? ¿qué hago realmente?”

  1. Nuestras limitaciones como humanos, nos hacen lo que somos, imperfectos. El pensamiento de mejora continua o de avance sin retorno, pertenece al pensamiento industrial de principios de SXX. , nos aleja del pensamiento de que es la industria la que debe aportar a nuestra felicidad y no a la viceversa.

    1. Gracias por tu acertado comentario, Aitor. Son tiempos de disrupción y también en la gestión de la empresa. Lo de siempre ya no es un modelo válido de negocio. Ahí está la diferencia entre unos y otros líderes y los resultados obtenidos por las empresas.

  2. Jajaja!!! Ángel, eres un crak! Alguien nos tiene que remover de nuestra silla y ver que la realidad es tozuda pero hay que cambiarla! O cambias y avanzas y te diferencias o estás acabado.
    Y muchas veces la diferenciación pasa por hacer las cosas con actitud, profesionalidad, sencillas y con cariño.
    Ale, todos a currar!!!!

    1. Cierto, Fernando. Y así le va a las empresas que tienen gente preparada liderándolas y les dan cancha a sus equipos. Es una #ACTitud que se contagia y que diferencia. Cada día creo menos en la competencia y más en el buen hacer. Muchas gracias por sumar.

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