La educación y las buenas formas

Nunca pierdas la educación ni las formas, con nadie, haz que eso sea parte de ti, de tu marca personal y de tu #ACTitud, en tu vida personal y en la profesional.

En el trabajo, con tu equipo, con tus clientes, con tus proveedores, en tu día a día, sé exquisito en el trato y sigue las pautas más elementales de educación.

Obviamente cuida tu aspecto personal, higiene y vestimenta, son parte del juego. Adecúate en todo momento al entorno en el que estás y en caso de duda, peca siempre por exceso.

Trata a la gente como te gustaría que te traten a ti. Emplea muy buenas formas y modales, palabras adecuadas (buena comunicación) con mensajes claros. Y por supuesto, nunca pierdas el buen gesto.

Con tu equipo, aunque haya mucha confianza, solicita tareas y revisa con ellos siempre con la máxima educación y respeto.

En las reuniones y similares, saluda con interés, mira a tu interlocutor, deja pasar antes en las puertas, espera a que la gente se vaya sentando, recibe en tu despacho de pie, ten la efusividad necesaria.

En las comidas de trabajo, son eso, de trabajo. No estás con tu grupo de amigos. Cuida tus modales, tu educación, las formas en la mesa y sus protocolos. Si esto es algo frecuente en tu trabajo y tienes dudas o quieres mejorar este aspecto, tienes abundantes blogs y vídeos en internet.

Todo ello no quita que tengas sentido del humor, bromees y sonrías. Eso, no lo debes perder.

Curiosamente, también cuanto mejor saber estar tiene la gente, generalmente mejor persona suele ser.

En el lado opuesto, a todos se nos ha escapado o hemos sufrido momentos en que nosotros mismos o nuestro interlocutor no hemos estado a la altura: inadecuada imagen, solicitudes de tareas en mal tono, excesos de confianza mal llevados (rozando la mala educación o lo soez), tratos no correctos, falta de delicadeza en el trato, actuaciones inadecuadas en reuniones, malos modales en la mesa y otros que casi es mejor ni mencionar. Evitémoslo. Demostremos lo que somos y que sabemos estar en cualquier momento y ocasión a la altura de las circunstancias. Nunca pierdas tu #ACTitud en este aspecto.

Y si lo que vas viendo en este blog te va gustando, ¿por qué  no te suscribes para recibir aviso de nuevas publicaciones? Te espero.

Foto de Andrés de La Ossa.

18 respuesta a “La educación y las buenas formas”

  1. Suscribo todo pero incluiría además, la voluntad de enseñar #actitudes educadas cuando sea posible. Si vas al monte y hay basura que algún «dejado» ha vertido y no te cuesta meterlo en la mochila hazlo, si están tus hijos hazlo con ellos. Si puedes facilitar la maniobra de un conductor para incorporarse hazlo. Las reglas de la conducción son etiqueta de juego más que demostradas. Conducir a la velocidad marcada es educación vial. Contestar un mail y no dejar esperando a nadie por orgullo, hay miles de gestos que podemos y debemos practicar. Gracias por el post ha sido un buen recordatorio.

    1. Está claro, Aitor. Somos lo que somos -y más aún en cuestión de educación- por lo que nos han enseñado con el ejemplo nuestros padres. Es nuestro deber seguir la línea e incluso mejorarla con nuestro hijos. Gracias por tu buen apunte.

  2. Cuando hay clase y se es de buena procedencia se nota, y tu la tienes. Siempre tuviste muchos y buenos educadores, y lo estas demostrando, pena que todo lleva un tiempo.

    1. Gracias, Teresa. Efectivamente lo tuve y además me hizo ser un poco observador de lo que me rodea. La vida me va enseñando nuevos escenarios que me hacen evolucionar día a día. Gracias.

  3. Totalmente de acuerdo. No podemos pretender «ser» (buen jefe, amigo, pareja, trabajador…etc), si nos falta base y unos buenos pilares. Sería como pretender solucionar una ecuación sin saber multiplicar. Gracias Angel, por recordarnos las tablas…

    1. Gracias por tu aportación, Jone. No podemos ser otra cosa que no esté en nuestras raíces. A veces se nos pasan las cosas obvias y conviene recordarlas y valorarlas.

  4. Efectivamente, yo también entiendo todo lo que dices Angel y para mí es cuestión de educación, civismo y sentido común.
    Y además en todos los órdenes de la vida, si no, algo falla.
    Y nuestra labor, nuestra pequeña contribución, debe de ser continua y que sirva de ejemplo para nuestros hijos, porque ellos se reflejarán en nosotros
    Aportemos todos un poquito de nuestra generosa ACTitud , que no cuesta tanto, al contrario

    1. Gracias, Fernando. Ese el camino y la #ACTitud. No hay otra forma de educar y/o liderar que desde el ejemplo y las formas y educación son primordiales como bien apuntas.

  5. Las buenas formas son nuestra tarjeta de presentación ante cualquiera. Deberían de ser asignatura, o materia, obligatoria en cualquier casa y en cualquier escuela. Cómo se enseñan? Facilísimo ! Con el ejemplo.
    Con buenas maneras y un poco de empatía no hay ser humano que se nos resista en cualquier ámbito de la vida.
    Gracias por recordárnoslo!

    1. Gracias, Raquel. Probablemente sí, es cuestión educacional y el sistema educativo debería contemplarlo. Más aún desde ejemplo que incides deberíamos tener desde pequeños en los colegios, en las formaciones posteriores y en nuestras experiencias laborales.

    1. Muchas gracias, Ángel. Me alegro de que te haya gustado. Es algo de lo que hemos hablado en numerosas ocasiones y parte de tu #ACTitud y forma de ser. Un abrazo

  6. Muy bueno! Me he visro tentada a no saludar en un grupo que nuuuunca saluda. Pero como dices en tu blog, no seria yo, debo mostrar como soy, mi educacion y mis buenas formas, aunque el resto no salude. Estoy de acuerdo con tu punto de vista.

    1. Muchas gracias por tu valoración y como no, por tu saludo. Encantado de recibirte en este blog abierto al diálogo siempre que tengamos eso: educación y buenas formas. Bienvenida, Roxana.

  7. Amigo,

    ¡Yo no tengo la culpa de que trates temas de enjundia!. ¡Casi nada!, ¡la esencia y la apariencia!. Oye, no es que haya libros de filosofía sobre ello, es que hay teorías filosóficas enteras.

    Para variar, seré práctico y breve. Solo llevo corbata cuando no tengo más remedio. ¿Y cuando es eso? Cuando después de la ducha, abro el armario y mis ojos van a la percha donde están las puñeteras.

    1. Ja, ja, buena filosofía esa. Gracias por el aporte.
      La corbata parece que cada vez se hace menos necesaria, si bien, cuando hay que llevarla, pues se lleva. Y si hay duda de si ponérsela o no, pues entonces, a ponerla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *