Porque a veces hay que sentarse y esperar.
No siempre es el momento para lo que tú quieres. Te metes a bucear y, como me pasó el día de la foto, ni veía mis propias aletas bajo el agua.
En la empresa, también pasa. Queremos algo, tenemos ilusión y nos lanzamos al agua. Pero hay nebulosas que no están en nuestras manos y, amigo, no es el momento para lo que pretendes.
Presupongo que, previamente, has analizado, planificado y definido lo que quieres. No contemplo la inacción por no haber hecho los preparativos previos.
Aun así, no todo es como queremos. Con todo ya planificado y organizado, y con los recursos dispuestos, acometemos proyectos que, si no hay claridad, es mejor abortar cuanto antes. No consumir más recursos, no invertir más tiempo ni dinero. Mejor sentarse a esperar su momento; ya está analizado. Y, a lo mejor, retomarlo si surge la oportunidad ya en su momento oportuno. Continuar leyendo «Siéntate y espera. ¡Directivo a dirigir! (31)»
