El miércoles comencé un nuevo proceso de coaching con Andrea. Primera sesión en la que hemos enfocado los tres planos en los que continuar mi desarrollo en los próximos meses. Clave: la consciencia.
Como le comentaba en la sesión, conscientemente, no puedo decir «soy feliz». Pero sí puedo afirmar algo más potente: “vivo en plenitud “.
El día a día nos come a todos. Siempre existe algún factor que empaña nuestro estado de absoluta felicidad: algo que nos preocupa, incomoda, disgusta o nos da vueltas en la cabeza. Sin embargo, hay otra cuestión, más relevante aún, según mi parecer, la PLENITUD, así, con mayúsculas.
Aunque la tormenta nos pille de lleno y no todo sea como queremos, la vida plena implica sentirse bien con uno mismo, con esa consciencia. Vivir lo que te toca vivir del mejor modo posible:
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- Saber dónde quieres ir,
- trazar el cómo,
- y simplemente hacerlo.
Eso es #ACTitud. Es alinear valores, coherencia y acción.
No te puedes exigir más cuando haces lo que tienes que hacer, dándole sentido, con tu ética, desde tus propios valores, entregándote lo mejor que sabes, apoyándote en tus cimientos y con tu esencia. Así, no tienes nada que echarte en cara.
Porque, como sabes hacia dónde te diriges, los resultados terminarán llegando. Y, sobre todo, lo harás de manera plena.
De remate, sube el volumen, enfócate en tu camino, piensa en tu plenitud, ten un plan, luego hazle caso a nadie y ¡a zumbarle al día!


Amigo Ángel …
¡Vaya tema con el que me has despertado!
La inteligencia es lo que tiene, que no descansa.
Una reflexión, así, «a vuelapluma»:
«La Ética empieza cuando la Técnica no alcanza».
Y así como la Técnica construye; «hace cosas», desarrolla temas e incrementa el conocimiento, la Ética limita tus actos, te enfrenta a tu conciencia: «¿Es esto honrado?, ¿honesto?, ¿»justo»?.
Y primero te enfrenta contigo mismo para luego enfrentarte con otro que carece de ella (de Ética, me refiero).
Aunque en un principio «salgas perdiendo», duermes tranquilo y, «a la larga», refuerza tu persona, te hace libre.
Ayer vi la película «El retrato de Dorian Gray», recomendable.
Un abrazo en la distancia, amigo (y a todos los parroquianos)
A.
Gracias, Álvaro por tu aportación.
Me alegra que te haya dado un buen despertar y tú también eres gran luchador y pleno en tu día a día, como me consta.
Un abrazo fuerte