Así está siendo mi proceso de evolución y desarrollo de los últimos meses. Todo comenzó con cuatro puntos de apoyo en los que basar mi mejora personal:
- La relación con mi hija adolescente.
- Mi salud.
- Mi propia vida personal.
- Mi desarrollo profesional.
Pero, ya sabes,
Llevaba ya unos meses en acción cuando apareció Andrea para acompañarme en este proceso. En nuestra primera sesión de coaching tomé la primera decisión: cuando hay cuatro patas, la silla siempre cojea. Un taburete con tres puntos de apoyo, nunca cojea. ¡Fuera una pata!
Era el momento de centrarme en mi desarrollo individual. Así que comprendí que la relación con mi hija es y será excelente, más aún si me desarrollo más. Tocaba poner el foco en mi persona.
A partir de ahí, mi estrategia se redujo a tres pilares fundamentales:
1. Salud
Van pasando los años y se acumulan las comidas de trabajo constantes, el sedentarismo, la intensa vida social y mi afición por la cocina y la gastronomía. Empiezan a salir asteriscos en las analíticas. Es hora de cuidar la alimentación, moverse más y limitar ciertas ingestas. Estoy a tope en ello, con un especialista y seguimiento constante. Ahora controlo más y me muevo mucho más. Nuevo estilo de vida.
2. Vida personal
Llevaba mucho tiempo dedicado hacia fuera, dándome mucho a los demás. Tocan momentos con más tiempo para mí, de más calidad y con más intensidad. También he apostado por renovar actividades, círculos y relaciones. Disfrutarme más, tener más apertura y, a la vez, ser más selectivo para abrazar los proyectos y personas que realmente me aportan, me hacen crecer y con las que seguir afrontando mi vida.
3. Desarrollo profesional
Pongo cabeza y corazón en lo que hago. Profundizar en mi trayectoria y experiencia, potenciar lo bueno. Seguir apoyándome en mis diagnósticos DISC para evolucionar desde un trabajo acorde a lo que soy, lo que sé hacer, lo que me gusta y en lo que soy bueno. Naturalidad y disfrute en el trabajo.
Sobre estos tres pilares hemos estado construyendo estos meses. Y esto sigue. Lo que empezó como un pequeño taburete de ordeñar, de altura limitada, poco a poco va alargándose. Ya se está convirtiendo en un taburete de bar de estilo nórdico: mucho más estilizado y elegante.
Y el culo, ya bien asentado en palabras que van surgiendo como plenitud, equilibrio y bienestar.
Toca seguir andando, disfrutando y creciendo con plena consciencia. Quiero aprovechar al máximo este verano para ser más yo: más sano, más grande, con más vida y, por supuesto, con más #ACTitud, afrontando con ganas los cambios que sé que todo esto traerá a mi vida. Basarme en mis principios, en mis orígenes, en los míos y en mí, en crecer hacia nuevos horizontes, con visión renovada y nueva compañía de vida.
Te lo cuento precisamente ahora porque es verano y dispones de más tiempo libre. Este también puede ser tu momento óptimo. El espacio perfecto para reflexionar sobre estas cuestiones y sacar un poquito de tiempo para ti, tu desarrollo, tus aficiones, el cuidado de los tuyos y clarificar la visión de tu sendero.
Es el momento ideal para ser inconformista contigo mismo. De esa incomodidad es de donde surgirán tu verdadera motivación y El inconformismo y la #ACTitud (pincha para leerlo), necesarios para consolidar el cambio.
¿Y tú? ¿Cuáles son las patas que sostienen tu momento actual? ¿Necesitas quitar alguna para equilibrar tu estructura? ¡Cuéntame tu experiencia en los comentarios y arranca hoy mismo!
Nota: La fotografía que acompaña este artículo ¡regalazo de Andrea!
Te dejo también el enlace a su perfil de LinkedIn: Andrea Marmaneu.


Estos artículos reflexivos nos unen más a otras personas. Somos todos tan parecidos. Me encanta leerte 💜
Muchas gracias, Mada. Tú eres también una parte de este proceso, en el camino financiero y en la parte relacional de valor,, ¡casi ná! ¡El día 15 lo celebramos!