Termostato interno emocional vs termómetro externo

En un verano marcado por las olas de calor, no debemos fijarnos en los picos de temperatura. En la vida y en la empresa, los «calentones» no son buenos.

A nivel profesional y personal debemos regular nuestra temperatura. No es fácil; requiere práctica y autocontrol. Saber relativizar, autoconocimiento y esperar al momento adecuado. Debemos contemporizar nuestro calentón interior en múltiples ocasiones: esperar un poco, relajarnos, atemperarnos y no actuar de inmediato desde ese estado.

Los factores externos no deberían dictar nuestras acciones inmediatas. Tenemos que tener claro nuestro camino, saber dónde estamos, qué queremos y cómo queremos llegar. Esos picos, transformados en fuertes golpes de timón, solo consiguen desviarnos de nuestro destino.

No perdamos el rumbo ni la consciencia de dónde nos encontramos, tampoco  la realidad que vivimos. Desde ahí, sigamos nuestra carta de navegación. Mantengamos nuestras rutinas, las acciones planificadas y las mediciones. Corrijamos el rumbo únicamente desde el análisis, la gestión de oportunidades, la búsqueda de mejores vientos y la habilidad para sortear las galernas que, sí o sí, aparecerán.

¿Cómo te afecta el calor?¿Cómo reaccionas ante calentones de tu entorno? ¿Te hierve la sangre ante ciertas situaciones externas? ¿Cómo te regulas? ¿Cuándo y cómo actúas?

Porque al final, esos factores externos -preo sobre todo tu gestión interna-  son los que determinan tu #ACTitud.

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