Directivo, pon el foco en lo que haces. No te desgastes en batallas que ya están perdidas de antemano.
Todos los días tenemos mil problemas y unos cuantos fuegos que apagar de forma urgente. Entre ellos, cuestiones con cero o prácticamente nulas posibilidades de resolución.
No quememos nuestros cartuchos ahí. Seamos hábiles y dediquémonos a pelear donde podamos sacar rendimiento, donde podamos mejorar y con visión estratégica.
No seamos cortoplacistas y no nos calentemos en el ahora de modo innecesario.
A pesar de los obstáculos, nuestro trabajo es una carrera de fondo, dosifiquemos, consumamos los recursos necesarios y ajustados y, ¡a llegar a la meta!

